Factores de riesgo del cáncer de tiroides
Las enfermedades de carácter tiroideo son de las más comunes en España. Sin embargo, el cáncer de tiroides tiene una incidencia muy baja a nivel español, en Europa y hasta de forma general en todo el mundo.
Como en todos los cánceres hay factores de riesgo que no son evitables como:
- Sexo y edad: este tipo de cáncer es mucho más prevalente en mujeres, concretamente 3 veces más común (aunque todavía no está claro a qué se debe). Respecto a la edad destacamos que las edades de mayor riesgo son diferentes para hombres y mujeres. Para las mujeres la edad de mayor riesgo es entre los 40 y 59 años (suele ser también el momento de diagnóstico), mientras que para los hombres la edad de riesgo es entre los 60 y 79 años.
- Afecciones hereditarias, entre las que se encuentran: cáncer de tiroides medular (la mayoría producidos por la herencia de un gen anormal, pasan a llamarse carcinoma de tiroides medular familiar) y otros cánceres de tiroides (poliposis adenomatosa familiar [FAP], enfermedad de Cowden, complejo de Carney tipo I, carcinoma familiar de tiroides no medular).
- Al igual que en el resto de cánceres los antecedentes familiares (familiares de primer grado) aumentan el riesgo de padecerlo, incluso si no hay un síndrome hereditario conocido en la familia). En este caso, las bases genéticas no están totalmente claras.
A parte de estos hay factores de riesgo que podemos modificar. Eliminando los comunes a todos los cánceres (alimentación equilibrada, evitar sobrepeso, hacer ejercicio...), podemos destacar dos factores modificables que se pueden considerar "específicos" de este tipo de cáncer:
- Radiación: las fuentes de dicha radiación se deben principalmente a tratamientos médicos, pero existen otras causas como la precipitación radiactiva de armas nucleares o accidentes en plantas energéticas. Como en todos los casos, cuanto mayor sea la radiación administrada, mayor será el efecto nocivo, siendo especialmente más grave cuando dichos tratamientos van dirigidos a la cabeza o al cuello (concretamente durante la infancia).
- Yodo en la alimentación: en las zonas en las que el consumo de yodo es bajo, se observa un aumento de la incidencia de los cánceres de tiroides foliculares. Sin embargo, un consumo excesivo de yodo favorece la aparición de cáncer de tiroides pailar (principalmente consumible a través de la sal)
Bibliografía: Factores de riesgo del cáncer de tiroides (cancer.org)

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